Y cómo no… ¡Fútbol!
No quería hablar sobre fútbol. La verdad es que como en este blog me estoy yendo por un perfil pedante con tintes cripto-intelectualoides, creía que quedaba mal. Pero, en fin, soy futbolero y no he podido resistir la tentación. Y más cuando hace escasos minutos he estado viendo la tertulia de El Marcador (en VEO7).
Estaban hablando sobre el precio de los jugadores cuales mercaderes sirios con gladiadores romanos. Uno de los contertulios afirmaba que la cantidad que se paga para llevar a un futbolista a tu equipo no guarda una relación directa con su calidad. Totalmente de acuerdo, es un valor que en el mercado futbolístico cotiza y puede variar. Como argumentación impepinable decía: “Hay un picasso que cuesta 100 kilos y es un truño que yo no pongo ni en elcuarto de baño”. Ahí queda eso.
Por otro lado, y ya que los periodistas deportivos (en su gran mayoría) llevan practicando sexo oral en sentido figurado a Guardiola casi 2 años, me hago eco aquí (que para eso soy mi propio jefe) de un SMS que un telespectador sagaz y con buena memoria ha enviado al susodicho programa: “Guardiola era como Gago, pero rodeado de cracks”. No tengo palabras para mostrar todo mi reconocimiento a tan gran verdad.

No es que sea yo culé, ya lo sabes, pero a Guardiola hay que reconocerle haber metido al Barça en una dinámica que ni el más acérrimo d elos barcelonistas hubiera imaginado hace tan solo tres temporadas. Si, es cierto, pide jujadores y se los traen, pero lo mismo hacen otros y los únicos reusltados que consiguen son el finiquito…
Por cierto, ¿yo soy periodista deportivo? Ya ni se qué soy, solo que cual mercenario me he vendido por apenas un puñado de dólares al poder establecido.